Madre de día

¿Qué es una madre de día?

Una persona a cargo de un máximo de cuatro niños, una atención constante, comunicación y vínculos afectivos estrechos que aporta una base de seguridad emocional importante para un desarrollo sano.

Los niños participan de la compañía de otros niños en un ambiente relajado, sin sentirse amenazados, acompañados en todo momento de la figura de seguridad que aporta la cuidadora.

El amor y afecto son imprescindibles; hay que tener en cuenta los cambios, físicos y neuronales, tan grandes que experimentan en esos años. Para que puedan crecer bien no solo necesitan nutrirse de buen alimento, también necesitan contacto y un vínculo afectivo firme para experimentar desde la seguridad y protección que este les aporta.

Espacios de juego libre con estímulos auténticos y naturales que permitan al niño participar en experiencias significativas y ser protagonista de su propio desarrollo.

Estar en contacto con la naturaleza, experimentando con materiales naturales tan imprescindibles como son el agua y la tierra. Tener a su alcance amplia variedad de objetos y utensilios (colores, formas, texturas, sonidos, volúmenes…) que potencian las capacidades del pequeño y expanden la imaginación, así como elementos de juego simbólico (cocinitas, muñecos, coches…, que son importantísimos en el desarrollo a partir del segundo año).

 

Dejarles experimentar con la comida, ofreciéndoles variedad de alimentos, texturas, sabores y la posibilidad de ser ellos quienes cojan la cuchara, tenedor, dentro de sus capacidades procurando fomentar su autonomía y el gusto por una alimentación sana.

Seguir su propio ritmo evolutivo, pues cada niño tiene su momento de maduración y debe ser respetado, de esta forma generará las bases necesarias para la posterior trasformación en habilidades de orden superior. De acuerdo con los estudios neurológicos de los últimos años, el desarrollo de las capacidades se produce por la experimentación con el entorno por iniciativa propia.

Respeto y aceptación en la relación sobre todo en momentos tan intimos y personales como son el cambio de pañal o ropa Y la expresión de los estados de animo, especialmente en el llanto, el cual es una forma mas de comunicación, un mecanismo de liberación que no solo ha de ser aceptado, también a de ser comprendido y acompañado, para crear un desahogo terapéutico y conciliador que ayuda a crear vínculos de afecto y da una base de autocontrol positiva para el futuro.

Límites que garantizan la seguridad y el bienestar de todos, niños y adultos.

Seguridad y confianza, comunicación continua y personal con los padres.

Con un periodo de adaptación individualizado en el que están acompañados por el padre o la madre, pensado para garantizar que tanto el pequeño como sus progenitores se encuentren a gusto y seguros en la nueva estancia.